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El travesti que quiere transformar la política
(Tomado de El Pais.com, 5 de marzo de 2008) William
Navarro es uno de los ocho miembros del sector Lgbt (lesbianas, gays,
bisexuales y transgeneristas) que tiene la Dirección Nacional del Polo.
Es el primer transgenerista que ha logrado ser reconocido como
dirigente en un partido político del país. “No me interesa la política
para protagonismos sino para el trabajo social”, dice.
William se viste de mujer, Diana se enorgullece de ser hombre. Transgenerista, prostituta o marica, le da igual como se le quiera llamar. Él tiene claro quién es, y eso le basta.
Lo que mantiene intacto, entre otras cosas, es su apellido: Navarro. De los Navarro de una Barranquilla humilde. El Navarro que se convirtió en el primer travesti elegido en la Dirección Nacional de un partido: el Polo Democrático Alternativo, PDA.
¿Y cómo lo reciben en las filas del partido amarillo? “Pues hay resistencia, pero hemos ido ganado terreno político. Es que mis posiciones no son sentimentales, no me interesa la política para protagonismos sino para el trabajo social”, reclama.
La vejez de los travestis
(Tomado de Soho.com) El barrio Lovaina de Medellín tradicionalmente ha sido la
cuna de prostitutas y travestis. SoHo le cuenta la historia de un
hombre que lleva 80 años sintiéndose mujer, sin duda el travesti más
viejo de Colombia.
Por: JOSÉ ALEJANDRO CASTAÑO
Fotografía: Marco Aurelio © 2008
Delirio se masturbó ayer, dice, y enseguida se olfatea la punta de los dedos, después se persigna. La silla en la que permanece sentada cruje mientras cruza las piernas flacas y pálidas, de várices abultadas. Lleva zapatos azules de tacón, medias blancas hasta la mitad de los tobillos y un vestido gris de ruedo desenhebrado que ella misma se cosió con la tela de una cortina. Su voz es carnosa, como si de pronto te fuera a escupir el trozo de algo, pero ella no se inmuta: tose, se frota el pecho, tose otra vez, entonces las palabras se van adelgazando y casi parece que hablas con una mujer. Antes, cuando se inyectaba hormonas, era más fácil. En realidad, antes casi todo lo era, pero la vejez hace estragos en esa naturaleza simulada de los travestis. Tiene el pelo corto y ya no se lo tintura. Hace unos días se le cayó una muela, "la última de las últimas", confiesa, y se ríe avergonzada, con los labios apretados. El suyo es un gesto de genuino pudor: Delirio abre una biblia con regueros de esperma y saca una foto del libro de los salmos. "Es de hace media vida", dice en tono de advertencia, y

